Tonight: Charles conducts Shostakovitch and Dvorak with the Malaga Symphony Orchestra

Programa 05 Teatro Cervantes J.26 Nov. 2020 16:00 h V.27 Nov. 2020 16:00 h

Director: Charles Olivieri-Munroe Primera parte: DMITRI SHOSTAKÓVICH (1906 -1975) Concierto nº 1 para violonchelo y orquesta en Mi bemol mayor, Op. 107

  1. Allegretto

  2. Moderato

  3. Cadenza

  4. Allegro con moto

Violonchelo: Tilman Mahrenholz Segunda parte: ANTONÍN DVOŘÁK (1841 -1904) Sexta Sinfonía en Re mayor, Op. 60

  1. Allegro non tanto

  2. Adagio

  3. Scherzo (Furiant): Presto

  4. Finale: Allegro con spirito

NOTAS AL PROGRAMA

Dedicado a su gran amigo Mitislav Rostropovich, Dmitri Shostakovich entregó el manuscrito de su Primer concierto para violonchelo y orquesta a tan extraordinario violonchelista el 2 de agosto de 1959. Cuatro días después, ambos se reunieron en la casa que el compositor tenía en Komarovo, localidad perteneciente al distrito de Leningrado, para, con el autor al piano, ensayarlo y consecuentemente escucharlo por vez primera. Era el cuarto concierto que escribía después de los dos para piano y el primero para violín. Fue estrenado el 4 de octubre del mismo año por la Filarmónica de Leningrado con Rostropovich de solista bajo la dirección de Yevgeny Mravinsky, mítico titular de esta orquesta. Tiene un interesante referente estético en la Sinfonía concertante de Sergei Prokofiev, obra por la que Shostakovich sentía una gran admiración. El primer tiempo es una especie de prólogo del resto de los movimientos que lo integran. Contiene un tema desenfadado de cuatro notas que, por parte de distintos instrumentos, especialmente los vientos-madera superiores y la trompa, pivotando siempre sobre el solista, se desarrolla de manera alternante antes de la relajación dinámica que precede a su brusca conclusión. En el Moderato, sentimientos de evocación elegíaca se desarrollan a través de sus melodiosos compases realzados por el contrapunto conmovedor de las violas para, después de un cambio de tono, entrar en un desarrollo sincopado realizado por los instrumentos de viento-madera hasta llegar a su epílogo con la celesta en una característica coda que desemboca en la Cadenza. En la segunda parte de ésta reaparece el tema primigenio de la obra. Sin solución de continuidad irrumpe el allegro final en el que hay algunas referencias a una popular canción georgiana, Suliko (alma), que ya utilizara Shostakovich en su cantata Rayok, repitiéndose seguidamente los ecos iniciales de este concierto con gran protagonismo de los timbales que contrastan con el solista, dejando esta obra así la sensación de una interesante estructura cíclica. Terminada el 15 de octubre de 1880, la Sexta Sinfonía de Dvořák fue dedicada al gran director húngaro Hans Richter, que le ayudó en los primeros años de su carrera, siendo estrenada en Praga por la Orquesta Filarmonía bajo la dirección de Adolf Čech el 25 de marzo del año siguiente. Se le han querido ver analogías con la Segunda Sinfonía de Brahms, escrita en la misma tonalidad, aunque se escucha en ella ya la impronta personal creativa del compositor checo. Se inicia con acordes de acompañamiento repetidos por las trompas y las violas divididas, sobre las cuales aparece gradualmente el tema principal del Allegro. El Adagio es un evocador nocturno que, según el biógrafo del compositor Otakar Šourek, «canta la magia de una noche de verano». El Scherzo, con el subtítulo furiant (típica danza campesina eslava), tiene un trío contrastante animado por los sones pastoriles del pícolo. Las cuerdas abren el Finale con un entretejido tema «brahmsiano» realzado por los vientos que pronto llevan su discurso a dimensiones triunfantes de feliz conclusión. Su plantilla orquestal está integrada por viento-madera a dos más flautín, cuatro trompas, dos trompetas, tres trombones y tuba, timbales y completa sección de cuerda.